18 noviembre 2009

Augusto Leguía

Pedaleaba por Apoquindo en dirección a la oficina central de Metrogas, a saldar cuentas pendientes (básicamente las tres últimas) y borrar esa amenazante sombra del “corte en trámite”, cuando de pronto me crucé con una bocacalle, cuyo nombre llamó poderosamente mi atención: Augusto Leguía.

Y tanto me llamó la atención, que mientras esperaba la luz verde, pensaba quién diantre sería ese Augusto Leguía, hasta que de improviso se me prendió la ampolleta y díjeme: ¡claro!, esa persona no debe haber existido. Esta debe haber sido obra del gobierno militar. Lógico. Si basta leer atentamente: “Augusto Leguía”.
(Alusión evidente al líder de ese curioso proyecto Fondart conocido como “Dictadura”, a quien observamos en la foto Nº1 con semblante gracioso y pantalón casi a la altura de las tetillas).

La idea está la raja. Aunque podrían haber elegido un mensaje menos mamón. Porque el “Augusto Leguía” tiene un peligroso gustillo a calcomanía de micro, tipo “Dios es mi copiloto” o “Papito no corras”. Y evidentemente hay mensajes más potentes.

Podrían haber probado, incluso, con algo más juvenil, en la onda “Augusto Es Grosso” o “Augusto Lallea”.

Imagínese, no más, si otros hubiesen sido igual de astutos. Podríamos tener una calle “Michelle Leçuidà”, o “Lagos Leprotegge”, o incluso algo más aparatoso, pero igualmente vendedor, tipo: “Elgo Vierno Los Taciendolaraja”.

Y las posibilidades son increíbles. Sólo piense si los candidatos a la presidencia movieran sus hilos para cambiarle el nombre a pasajes o callejuelas por ahí. Nos toparíamos con “Marco Eliminaraelim Puestoallibro”, o “Sebastián Tedd Haaráun Bono” o “Eduardo Essuperen Tretenido".

… Ahora que lo pienso, la famosa “Mac Iver” debe ser un homenaje a la serie ochentera del gallo que hacía explosivos con un chicle y un alfiler de gancho. Y si camino un poquito más allá, no me extrañaría toparme con la avenida “Los Magníficos” o el pasaje “Miami Vice”.

¿Y usted decía que el gobierno de don Augusto no había sido aporte? Vaya y lávese esa boquita con sapolio, mentecato. ¿No ve que inventó las calles con “mensaje”?

........... Augusto Leguía………. Ja.

10 noviembre 2009

A pesar de los juveniles pechos desnudos de Ursulita (la niña calentona de Vrolok)... igual vi el debate en Canal 13

Y no sé usted, pero si yo fuera generalísimo de alguna candidatura, estaría hace rato negociando un pacto de "no debate" con mis competidores, porque salvo Arrate -que como alguien twitteara tan certeramente el otro día durante el foro de Canal 13, "es un crá"-, los otros como que en cada foro nos van confundiendo un pelín más.

Vea usted a Frei. Relajado y seguro todo el debate (hasta el muy pilluelo propuso que la próxima vez en vez de foro se haga un malón) pero en el tercer corte comercial, antes de que le bajaran el audio, se le escapa un furibundo “voy al baño” y el tipo se para cual resorte con una cara de pipí que llegaba a dar susto.

Marquito es cuento aparte. Porque bastante avispado salió el putativo hijo de Carlos Ominami, pero el problema sigue siendo que no se le entiende un carajo lo que habla. O dicho de otro modo, sus vertiginosas respuestas se reducen a balbuceos -seguramente muy sustanciosos- del tipo: “Esgssua trababushaosslle impomnens neteigustermn los impuestos”.

De Arrate, lo dicho: es un crá. Lástima que su caso es como ver a Kempes en Fernández Vial. De repente un tiro libre espectacular o un pase en profundidad de esos que uno queda loco, pero con el Vial nunca iba a ganar la Libertadores.

No obstante, el que siempre motiva más poderosamente mi atención es Piñera. Es que tiene tantas facetas que uno podría estar horas observándolo. Para empezar, por esa cantidad de tics nerviosos que adornan su cara… sus hombros… sus brazos (y no sigo no más, porque no me extrañaría que a la altura de la pelvis tenga otro meneíto medio particular que todavía no le hemos descubierto).

Y no me va a negar usted que fue notable cuando, desencajado por las interpelaciones constantes de Enríquez-Ominami, lo emplazó de vuelta con un “yo me pregunto, Marco… qué te pasa”. Que es algo así como intervenir una conversación con un “¿qué chucha?”, lo que es bien poco respetable. ¿Qué vendrá después?, ¿responder con un “y voh, qué hueá”?

Ahora, lo rescatable del millonario postulante es que cuando a Frei se le ocurrió elegir el número “4” -del 1 al 40- para que alguien de la concurrencia le formulase una pregunta (todo un simbolismo, ya que el 4 es el número que tendrá Frei en el voto), Piñera quedó ultra mega archi picadísimo, porque a él no se le ocurrió hacer la misma payasada, pidiendo el “3” (que es su número en el voto) y en vez de eso escogió el 21.

¿Pero sabe cómo lo arregló? Unas dos rondas de preguntas después, cuando ya nadie se acordaba del asunto, salió con que “antes elegí el 21, porque 2+1 igual “3”.

Y uno de ellos será nuestro próximo presidente… Le dejo a usted la inquietud.
(Agradezco las fotos a Terra.cl y Canal13.cl)

02 noviembre 2009

Margen de error

Hace pocos días una encuesta puso a Frei por vez primera sobre Piñera en segunda vuelta (36,3 para el que nació con una ñata descomunal y 35,5 para el que tiene tanta plata que podría hacer con su ñata lo que quisiera). El tema es que todo quedó bajo el concepto de "empate técnico", porque el resultado de ambos cae dentro de lo que se conoce como "margen de error de la encuesta".

¿Por qué hay una actividad -aparentemente responsable- donde se permite trabajar con un margen de error y eso, más encima, le da aire de seriedad al resultado final?... Ni una mala onda con los encuestadores, pero ¡hombre por dios!, a mí me mandarían a freir monos si me pongo a argumentar que mi pega no es precisa por un famoso margen de error.

Ya lo sabe usted, soy periodista. Pero imagíneme llegando donde mi editor, onda: "aquí traigo el reportaje. Igual hay un 3% de datos falsos... Es el margen de error". O piense en un restorán. ¿Sería correcto que apareciera el chef y nos dijera que tengamos ojo, porque el 2% de su plato está asqueroso?... margen de error, por supuesto.

¿Qué tal si un profesor de historia enseña todo bien el año entero, pero al final le dice a los niñitos que la Guerra del Pacífico la ganó Paraguay? Nada podríamos reclamar los padres y apoderados, si la pega de ese hombre estuviera sujeta al antojadizo margen de error.

Además, el asunto siembra un manto de duda espantoso, porque ¿quién me asegura que la noche anterior a la entrega de los resultados, los encuestadores no hayan estado bebiendo y mandándose el medio carrete mientras tabulaban las respuestas? Total... ¿qué mas dá una suma mal hecha? Margen de error, pues.

Yo no sé a usted, pero a mí o del margen de error siempre me ha motivado desconfianza. Por lo pronto, nada podria reclamar Pato Navia si un buen día llega a su casa y pilla a su novia encamada con otro tipo parecido a él. Margen de error, cabrito. A cualquiera le pasa.

19 octubre 2009

Que la chupen

¿Arrebato?, ¿indecencia?... Como sea, el: “que la chupen”, (de Maradona para la prensa) involucra un sentimiento que -más allá de lo fundado que pueda haber sido mandar a chuparla a ese lote de periodistas que estaba frente a él después del partido en que clasificaron al mundial- me parece muy sano a la hora de dar declaraciones.

Es más. Abogaré en la medida de lo posible, por el establecimiento de la chuchada como recurso lingüístico aceptable y aceptado para referirse a un tema que nos resulta incómodo.

Piense usted, ¿qué mejor para salir del paso a una pregunta difícil que con un “chúpalo”? O si arrecian las críticas a algún trabajo que se nos ha encomendado, ¿por qué no un “mámamela”? Si hasta hay derivaciones de suyo simpáticas, como el “chúpala con mayo” o “chúpame el loly”.


Además, mientras las declaraciones no se den en un marco de agresividad, la cuestión puede tener hasta altura de miras. Es decir, no celebro en absoluto las salidas de madre de Diego en un pasillo camino a camarines donde empezó a gritar como desaforado que todos se la chuparan. No, señor. Pero la invitación a chupársela realizada en conferencia de prensa (ver video) me parece seria y responsable. Si hasta lo solicita “con el perdón de las damas”, lo que demuestra que se trata de un tipo criterioso, ¿no?

Y digo yo, ¿no evitaríamos un tropel de frases hechas y discursos añejos si nos fuese permitido un honesto “que la chupen” u otros conceptos por el estilo? Imagínese, no más. Si a un ministro le salen con que está haciendo campaña para Frei: “chúpame la guagua”. Si a un doctor le reclaman que fue negligente: “lámeme el ojete”. Si un lector me reclama que este blog es aburrido: “chupa la que cuelga”.

Piénselo. Y si no… chúpela. Con el perdón de las damas, por supuesto.

08 octubre 2009

Para Mercedes… (o “Reflexiones a la hora del adiós”)

Me demoré en escribir algo… básicamente, porque la noticia me golpeó, como a cientos y miles de hombres y mujeres que escucharon alguna vez su voz. Pero, qué diablos, Mercedes Sosa dejó de cantar en vivo para siempre, aunque por toda la eternidad quedará el registro de la más grande cantante de cover de Latinoamérica, como la definiera un amigo muy graciosamente alguna vez.

¿Cómo despedirse de una mujer que a uno como músico y como simple mortal americano, le marcó tanto?, ¿qué decir de esa hembra luchadora y voz infatigable de nuestro cancionero más íntimo?

Entre la pena y ese toque de sano humor negro que siempre invade al suscrito en momentos como éste, se me han venido a la cabeza un par de reflexiones.

Primero lo injusto de su muerte. Porque es injusto que haya partido antes que Charly García. ¿O usted no ha visto el registro de las grabaciones de su último disco “Cantora”, donde participa con Charly? Créame que cualquiera viendo a los dos en escena, le daría por lo menos 15 años más de vida a la negra que al “rehabilitado” Charly (grande Charly, en todo caso… pero puta que está pa’ la cagá mi tío)

Y por otro lado… (aunque sé que es políticamente incorrecta y muy fea la salvedad), ¿se fijó en el tamaño del cajón cuando la velaron? Porque no sólo la voz era lo más grande en Mercedes. Bien sabemos que su figura era lo más parecido a Java de Hut, y en esas condiciones, evidentemente, el peso de los restos debe haber sido importante.

Si casi puedo ver a los tipos tirando el poto pa’ las moras, cuando llegó la hora de sacar el féretro de la Iglesia.

- Eeeeh… Yo lo llevaría, pero no sé, creo que hay otros más representativos.

- No, por favor… dele no más. Ella estaría feliz.

- No, insisto. Yo la conocía, pero tampoco así que bruuuto que amigo de la señora.

-Yo ayudaría, pero tengo malo el hombro. Me agarró como un tirón anoche.

- Aaaah, sí. Una mala postura. Yo tengo lo mismo.

Una sarta de justificaciones para evadir el bulto de la más grande de las voces latinoamericanas. A quien deseo la mayor de las suertes… especialmente ahora que se va a topar, allá donde esté, con varios a los que les interpretó los temitas. ¿O usted cree que Violeta Parra no se va a acordar de toda la plata en derechos de autor que le debe la negra?

Violeta: “Y llegaste”

Mercedes: “¿Perdón?”

Violeta: “Así te quería encontrar… Salta con las moneas”

Mercedes: “¿Qué onda?, si la música es de todos”

Violeta: “Ná que de todos, cabrita. Te cocinaste, y paga la hueá”.

Suerte, Mercedes. La vas a necesitar.

(Y les dejo con un video muy bonito de una grabación de la negra con Spinetta, para un tema notable del flaco)

30 septiembre 2009

Un regalo para Michelle

Nunca es fácil escoger un buen regalo, básicamente porque el concepto "buen" es el que complica. Es que comprar cualquier chuchería no es tan difícil, pero hay chucherías y chucherías. Y más vale poner atención en la chuchería que se regala, antes que nos manden a la "chuchería" por culpa de una chuchería equivocada.
 
Por todo lo anterior es que inevitablemente pienso en ese pobre junior de La Moneda (seguramente el mismo que camina cada mañana por el patio de los naranjos repartiendo correspondencia, sudoroso y quizás hasta maloliente) al que le deben haber encargado la compra del regalo oficial del Gabinete para Bachelet, que cumplió 58 primaveras hace poquito, el 29 de septiembre.
 
Porque ninguno de sus ministros fue capaz de tomar las riendas del asunto y no hallaron nada mejor que hacer una "vaca", de 30 lucas cada uno, y ver qué salía. ¿Es decir?, tomando en cuenta que existen 22 ministerios, deben haber llegado donde el famoso junior con la friolera de 660 mil pesos en la onda: "ya, ahí tenís la plata, compra algo bonito".
 
Todo un embrollo para el pobre muchacho. Y es que si con poca plata uno se aproblema buscando regalo, créame que con harta pasa lo mismo, porque cualquiera podría decir: "¡ah!, pero está Casa & Ideas, que siempre salva con algo bonito". Ya, está bien. ¿Pero qué compra el tipo con 660 mil pesos?... ¿novecientos cincuenta y ocho toma ollas con monitos?... ¿seiscientos setenta juegos de 6 magnetos para el refrigerador?... ¿mil trescientas cuarenta y seis gorras de baño muy monas?... No pue. casa & Ideas no resolvía bien el asunto.
 
Otra opción era el típico canastillo con sales de baño, velitas y todo tipo de aditamentos para el baño de tina, que siempre aparecen en los cumpleaños como salida cool de última hora y que -me atrevo a calcular- deben ser utilizados por el 2,4% de quienes los reciben, principalmente, porque en Chile, con suerte, un 2,4% de la población se da baños de tina. Pero bué... imaginemos que la opción fuese el canastillo aquel. Igual con 660 lucas estaríamos medio desproporcionados... Onda, ¿canastillo del porte del estadio nacional?
 
Ahora, buscando consejo no debe haber faltado el desubicado que le dijo a nuestro atribulado junior: "consíguele un negro con así la media tutula (del porte del gesto de la presidenta en la foto) que se la meta hasta el patio de los cañones". Recomendación que, en rigor, podría ser adecuada para una mujer soltera cuyas obligaciones muy probablemente la han mantenido alejada de las tutulas por un buen tiempo. Pero bien sabemos que el trabajo de ese junior hubiese peligrado si se aparecía el dia del cumple con un morocho de "tulita pará" en pleno despacho presidencial (por mucho que a la propia presidenta y varias de sus ministras se les hiciera agua la boca).
 
¿Y si le compraba un sondeo de opinión con resultados favorables? No... Era una idea buena para Frei, pero a la presidenta le está yendo la raja, así que no valía la pena.
 
¿Ve? dificil tarea la de escoger un buen regalo para Michelle. No me enteré finalmente con qué sorpresa llegó esa mañana el junior. Lo único que supe es que hay quienes dicen haberlo visto muuuuuuy, muy bien vestido, con zapatos lustrosos, camisa alba, colleras, traje de casimir impecable... y en la mano un pergamino bien humilde con un dibujo de Winnie de Pooh y una leyenda que decía: Eres una amiga muy especial. Buena elección.
Usted, ¿qué le hubiese regalado a la presidenta?

10 septiembre 2009

Segurito es un bluff!

¿Conoce usted a "Segurito"? Es un mono (un corpóreo en lenguaje técnico), en cuyo interior se mete una persona para darle vida a una especie de superhéroe de la seguridad laboral. En Chile es la mascota de la Asociación Chilena de Seguridad, pero investigando en internet me di cuenta que tiene versiones muy similares en instituciones (dedicadas a lo mismo) de varios países.

El asunto es que, pensándolo bien, Segurito es -en rigor- altamente inseguro.

De partida es alto y cabezón. Mala combinación si queremos estabilidad (no olvide que, además, los monos tienen patas extraoridinariamente desproporcionadas en relación a los verdaderos pies de un ser humano). Sólo imagine el desastre si llegase a perder el equilibrio metido entre los pequeñuelos de la fotografía Nº2. No sólo se malograría él, si no que podría hasta matar a cualquiera de los indefensos menores.

Un riesgo cierto, pues además, es uno de los monos con menor campo visual para su manejador, porque, ha de saber usted, que la forma de ver hacia fuera de estos monos suele ser a través de la boca, y la de Segurito no es lo suficientemente amplia (ver fotografías) como para lograr el objetivo plenamente.

Tanto es así que hace poco, en una noticia de televisión sobre los riesgos del hilo curado, se veía en el fondo de la imagen como, penosamente, Segurito era llevado de la mano por un par de buenos samaritanos, ya que de caminar solo, se habría sacado todo lo que es: la chucha.

Por otro lado, el mono aquel representa e indica a todas luces (y, vaya, si es una ironía) una absoluta inseguridad laboral para quien lo personifica. Porque entenderá el lector que para ejercer de "persona-maneja-mono", una condición es, ciertamente, tener problemas de trabajo.
Es decir, he visto monos felices con lo que hacen (una vez conversé con un Doctor Simi que era actor de profesión y admito que en pleno verano se divertía mucho haciendo las delicias de los más pequeñitos afuera de una concurrida farmacia), pero también es cierto que si tuvieran un trabajo mejor, las polainas el disfraz.

Y por último, no olvide usted que usualmente estos monos son festín para mocosos insolentes, de esos que son dichosos pateando corpóreos para luego huir como viles pillastres y reír desde lejos viendo la desgracia del Barney (Oso Gominola, Bob Esponja, Doctor Simi, Teletubie o lo que sea) que acaban de golpear.

Es decir, todo un mundo de inseguridad este famoso Segurito. ¿Usted ha sido mono? cuénteme. Y si aún no tiene el honor, ¿a cuál le gustaría personificar?